La antropóloga y cineasta argentina Mariana Arruti, habló de “Trelew” y “El padre”, dos de sus películas en las que buscó “nuevas formas narrativas”.
Arruti reveló que cuando estudiaba antropología sufrió “una especie de insatisfacción vinculada a la expresividad, con un deseo de abordar las historias que empezaba a trabajar en la carrera”.
Manifestó que por ese deseo llegó al cine y aseguró que “de alguna manera, tanto en Trelew como en El Padre, tienen que ver con una búsqueda de lo enterrado, aquello que no tuvo un decir tan claro durante muchos años”.
“Trelew hablaba de la voluntad de un pueblo, había algo de búsqueda para poner a esa historia en voz alta. En la película El Padre hablo de mi padre, que fue un albañil que siempre se identificó con la lucha gremial, militó desde muy joven en el Partido Comunista en Bahía Blanca y en 1966 se fue a vivir con mi mamá en Buenos Aires”, reveló.
En ese marco, agregó que en 1973 su padre, ya instalado en Buenos Aires, después de haber estado preso varias veces en Bahía Blanca y otros distritos del interior a causa de su activismo político, “apareció muerto al costado de la vía en la estación de Avellaneda”.