Somos la generación del amor libre.
Y la del amor cobarde.
Confundimos libertad con desapego, amor con dependencia.
Nos da tanto miedo que nos lastimen por ser vulnerables;
que preferimos cerrarnos a todo y por las dudas no arriesgar.
La cobardÃa de no ser nada para no sufrir,
nos termina sacando la libertad de sentir.