En muchas ocasiones decidimos hablar cuando sentimos que nuestras palabras nos ahogan, cuando nuestro pecho está oprimido o tenemos un nudo en nuestro estómago.
¿Y si evitamos llegar a ese límite?
Expresar lo que sentís y necesitas te permitirá ser honest@ con vos mism@ y con los demás, fortalecerá tus relaciones, reducirá tu estrés y ansiedad...
-Aceptá tus sentimientos sin juzgarlos.
-No tengas miedo al rechazo.
-Reconoce tu valía.
El primer paso para que otros te comprendan, es que vos aceptes que aquello que sentís y pensás es importante y valioso.
Podés comenzar hoy a soltar tu voz, empezá por aquello que sea más fácil de expresar y de a poco ganarás confianza para expresar lo más profundo, aquello que más te está costando decir.
¡Buen comienzo de semana!