La Navidad suele venir cargada de expectativas. Quizás soñamos con mesas llenas, corazones en paz, familias unidas, abrazos sinceros. Pero ¿qué pasa cuando llega el 24 y no todo es como lo soñamos? ¿Qué hacemos con la silla vacía, con la llamada que no llegó, con la reconciliación que no ocurrió?