San Buenaventura - 15 de julio
Religioso, Cardenal y doctor de la Iglesia
Bienvenidos a este catálogo celestial, donde el cielo se abre para dejarnos ver por la ventanita de la vida de los santos, las maravillas del corazón de Dios. Hoy es 15 de julio, y miraremos como la imitación a Jesucristo, ha lanzado a los santos a romper esquemas para animar a muchos a buscar a Dios.
Cierto, ser santo no significa quedarse paradito en una mesita a que le pongan velas… jajaja. Ser santo es atreverse a reparar con el bien el mal que hay en el mundo y ser valientes para decir la verdad con la propia vida. A veces no es fácil decir con sencillez la sabiduría de Dios, pero el Espíritu Santo nos ayuda, tanto al que explica la palabra como al que la escucha, para apropiarse de ese mensaje…. Pero… ¿si no hay santos que lo anuncien, cómo podrán los demás aprender a amar a Dios?
Y hoy, en este catálogo divino la Iglesia nos presenta muchas interesantes historias, para animarnos a ser cristianos valientes; en este 15 de Julio, recordamos a San Buenaventura, Religioso, Cardenal y doctor de la Iglesia; San Abudemio de Tenedo, Mártir; San Andrés Nguyen Kim Thong Nam, Mártir; San Ansuero y Compañeros, Abad y Monjes Mártires; San Atanasio de Nápoles, Obispo; San Catulino, Diácono y Compañeros Mártires; San David de Suecia, Obispo; San Felipe de Alejandría y 10 Niños, Mártires; San Félix de Tibiuca, Obispo y Mártir; San Gumberto de Ansbach, Abad; San Jacobo de Nisibe, Obispo; San José de Tesalónica, Obispo y Beata Ana María Javouhey, Virgen y Fundadora.
¿Estamos Listos?, ¿preparados para conocer un santo que nos deje una gran enseñanza este día? Pues nuestro catálogo divino nos trae a un franciscano y doctor de la Iglesia: San Buenaventura.
San Buenaventura nació en Bagnoreggio, Italia probablemente en 1217; sus padres fueron Juan Fidanza y María Ritella. Su nombre de pila era Juan, pero es conocido como Buenaventura y este nuevo nombre tiene su parte de leyenda, pero anuncia lo que sería más tarde su vida. Dicen que cuando era muy pequeño enfermó gravemente y su madre lo presentó a San Francisco de Asís, el cual acercó al niñito de cuatro meses a su corazón y le dijo: "¡BUENA VENTURA!", que significa: "¡BUENA SUERTE. BUEN ÉXITO!". Y el niño quedó curado. En verdad tuvo buena suerte y éxito en toda su vida.
Con una oración del mismo san Buenaventura elevemos nuestro corazón a Dios:
¡Oh Jesús a quien los Ángeles desean siempre contemplar, haz que mi corazón sin cesar tenga hambre de Ti, se alimente de Ti, y lo más profundo de mi alma sea regalado con la dulzura de tus delicias. Que mi corazón tenga siempre sed de Ti, oh fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios.
Que no ambicione otra cosa sino poseerte, que te busque y te encuentre, que a Ti me dirija y a Ti llegue, en Ti piense, de Ti hable y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre, con humildad y discreción, con amor y deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; y que Tú sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre, mi alimento, mi comida, mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija, firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.
San Buenaventura
Ruega por nosotros