La presencia de Dios en nuestras vidas no pasa desapercibida, siempre tiene un impacto positivo, único y de poder; sin embargo, en la medida que pasa el tiempo, permitimos que se enfríe el corazón y se vacié, es decir, nos alejamos de Dios. Cuando los tiempos malos vuelven, tu espíritu te inquieta a que vuelvas a buscar a Dios, porque separado de Dios, generarás más vacíos. Permítele a tu espíritu alimentarse de la palabra de Dios con este devocional.