En el cementerio general de Copiapó existe una leyenda sobre dos amigas inseparables que tenían la profesión de prostitutas en siglo pasado, se dice que ambas murieron por trágicos crímenes pasionales y que fueron enterradas en diferentes patios de aquel campo santo, pero su amistad fue mas allá de la muerte y cada mañana el féretro de una de ellas aparece en la misma tumba de la otra, siendo una gran incógnita para esta ciudad.