Vivimos rodeados de noticias, opiniones, titulares y mensajes que llegan a toda hora. Nunca fue tan fácil acceder a información y, paradójicamente, nunca fue tan fácil estar mal informado. Leer sin verificar se ha vuelto costumbre, y repetir sin pensar, una práctica social aceptada.
Fratelli Tutti lo dice sin rodeos: la desinformación no es un accidente, es un mecanismo. Se manipula, se exagera, se recorta y se presenta una parte como si fuera el todo.