En esta última parte del capítulo 8 del libro de Hechos, Felipe nos enseña que el evangelismo uno a uno es más sencillo de lo que parece: es ir a donde Dios nos dice que debemos ir, hacer lo que nos dice que debemos hacer y conectar con las personas de manera personal. Solo por medio del Espíritu Santo podemos llegar a ser verdaderos testigos efectivos al mostrar sensibilidad, iniciativa, interés genuino, ser precisos y estar disponibles siempre.