El segundo mandamiento no solo prohibe a los ídolos, sino moldear a Dios también a nuestra conveniencia. Muchas veces adoramos una versión resumida De Dios: uno que no corrige, no exige, y se adapta a nosotros. Esto es idolatría.Dios no quiere que lo hagamos nuestra imagen, sino que seamos transformados a la Suya. Jesús es la imagen perfecta De Dios. No buscamos formas, buscamos una relación con El.