Siempre hemos oído hablar de personas tóxicas y de relaciones tóxicas. Pero, gracias al cielo, desde hace unos años, venimos escuchando su contraparte: “la persona vitamina”. Este término se basa en una concepción positiva del ser humano que sostiene que, a pesar de nuestras experiencias e historias de vida, somos capaces de avanzar y ser “personas vitaminas”. Para comprender por qué los individuos pueden ser tóxicos o “vitamina”, primero, es necesario repasar ciertos conceptos e ideas básicas como, por ejemplo, qué papel juegan diferentes hormonas y cómo “funcionamos” químicamente para, después, centrarnos en los factores que influyen en nuestra forma de interactuar con otros y, por tanto, determinan nuestras relaciones. Este “determinan” no es al 100% porque somos seres LIBRES y siempre podremos decidir cómo comportarnos. ¿Las vivencias determinan nuestro comportamiento?, ¿cómo puede marcarnos nuestra infancia, el apego y nuestro entorno más cercano?, ¿qué hay detrás de una persona vitamina o tóxica? y ¿qué impacto tiene todo lo anterior en la manera en que nos relacionamos? En este programa, intentaremos responder a éstas y otras preguntas con el objetivo de comprender por qué nos relacionamos de la forma en que lo hacemos. Acercarnos a los porqués, nos aliviará, ya que, como dice la psiquiatra, Marian Rojas Estapé, “comprender es aliviar y nos permitirá corregir, tener un plan, avanzar y crecer. Somos seres sociables por naturaleza. Nuestra vida está basada en relaciones con otros y, por eso, es importante ser conscientes de que las relaciones humanas nos fortalecen o nos debilitan e inciden en nuestra calidad de vida. Por eso, es tan importante saber gestionar y corregir, en caso de que sea necesario, la forma en que nos relacionamos con otros en distintos ámbitos como, por ejemplo, en la familia, con nuestros amigos, en el trabajo, etc. Después de abordar aquellas ideas clave y exponer los factores que pueden condicionar nuestro comportamiento (y actitud frente a la vida), en nuestro siguiente programa nos centrarnos en definir dos tipos de persona: tóxico o “vitamina”, con la finalidad de saber identificarlos y, sobre todo, intentar convertirnos en la segunda.