La confianza es el eje de los mercados y de cualquier sistema económico y político en una sociedad. Lamentablemente, la confianza se ha convertido en un bien escaso en las sociedades actuales y esto se ve reflejado en las instituciones, en el sistema educativo, en los mercados, etc. Como veremos en este programa, una sociedad basada en la confianza mejora en muchos ámbitos que en regiones como América Latina, son bastante apetecibles: temas de corrupción, percepción de la justicia, desempeño macroeconómico, seguridad, democracia y sistemas electorales. Revertir una tendencia a la baja en la confianza interpersonal y en las instituciones no es algo que suceda como un acto de magia. La educación es vital para construir civismo. Cuanto más comprendan las personas el mundo que les rodea, mayor será su confianza en los demás. Por ello, las personas con mayor nivel educativo son más capaces de discernir, por ejemplo, si fueron víctimas de conductas oportunistas, incluso por parte del gobierno o de empresas. Menores niveles de confianza suponen democracias más frágiles e ingresos fiscales reducidos, mayor informalidad laboral y políticas de seguridad pública más duras pero menos efectivas. Menos confianza implica menos disposición de la población a participar en esfuerzos colectivos y eso deteriora a la sociedad.