Todo el poder de Dios en la tierra le ha sido entregado a la iglesia: el poder de la palabra de Dios; el poder del evangelio; y el poder del Espíritu Santo. Completamente equipada la iglesia para cumplir con la gran tarea de ser testimonio vivo de todo el carácter de Dios: su amor; su misericordia; su gracia; su poder; su bondad.