Dios le ordenó a Moisés la elaboración de un aceite para la santa unción, era un aceite aromático, un perfume. Este se usó para consagrar el tabernáculo, su mobiliario, para ungir a Aarón y a sus hijos para consagrarlos como sacerdotes. No se debía usar para otra cosa, el aceite de la santa unción no era para el uso personal.