Listen

Description

“Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados” (Filipenses 4:1).

En el capítulo 4 de Filipenses, Pablo responde ciertas preguntas escondidas:

1-¿Cuál es el secreto de la victoria? Permanecer firmes en el Señor.

2-¿Qué actitud debemos cultivar incluso en situaciones desafiantes? Alegrarnos en el Señor siempre.

3-¿Cuál es la mejor manera de vivir nuestro estilo de vida? De modo moderado, íntegro y gentil.

4-Hay tantas cosas que me preocupan, ¿qué hago? No dejemos que la preocupación se haga cargo de nuestra vida.

5-Estoy angustiado, ¿qué hago? Ora a Dios, pidiéndole su paz.

6-Estoy  en la duda de cómo tomar las mejores decisiones, ¿qué hago? Debemos  escoger todo lo que es verdadero, todo lo que es respetable, todo lo que  es justo, todo lo que es puro, todo lo que es bueno, todo lo que es de  buen nombre, todo lo que es loable.

7-A veces pienso en la  prosperidad y también en la falta de recursos. ¿Cómo debería proceder en  relación con esto? Debemos aprender a vivir en la pobreza o en la  riqueza.

8-¿Qué hago con las tantas cosas buenas que he aprendido? Vive y compártelas con las demás personas.

En  atletismo existen las carreras de relevos. Son carreras a pie para  equipos de cuatro o más competidores, en las que un corredor recorre una  distancia determinada y luego pasa al siguiente corredor un tubo  llamado “Testigo”, o “Testimonio”. Así, hasta que se completa la  distancia de la carrera.

En la carrera de 4 x100, el récord  mundial masculino es del equipo nacional de Jamaica, con una marca de  36,84 segundos, realizada en los Juegos Olímpicos de Londres 2012; y el  de las mujeres es del equipo nacional de EE. UU., con un tiempo de 40,82  segundos en los mismos Juegos Olímpicos.

Cada corredor debe  ceder el testimonio, o testigo, al siguiente corredor. El testigo es una  barra cilíndrica. Tiene una longitud de 30 centímetros, un diámetro de  12 milímetros y un peso mínimo de 50 gramos. Es liso y hueco. El testigo  ha de entregarse de mano a mano. Llevar el testigo es necesario para  poder ganar la carrera.

Cuando Dios nos salva, opera una  transformación total en nosotros. Coloca en nuestras manos el testigo, o  testimonio, de nuestra salvación para que lo coloquemos en manos de  otro. Nadie llegará solo al cielo. Alguien fue nuestro testigo para que  nosotros seamos testigo de otros.