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“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas  vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción  de gracias” (Filipenses 4:6).

Si alguien tenía motivos para  preocuparse, ese era Pablo: Desavenencias en la iglesia de Filipos y  posible y cercana ejecución. Por eso, él explica cómo vencer las  preocupaciones. La palabra “preocupación” viene de la raíz  “estrangular”. Sí, las preocupaciones pueden ahorcarnos porque nos  estiran en la dirección opuesta de la esperanza.

El pastor  Daniel Belvedere, un hombre de Dios, igual que Pablo fue un apasionado  por la predicación del evangelio y fue nuestro profesor inspirador del  evangelismo. El “colocó en mis venas” pasión por la salvación de las  personas. Él decía que para vencer las preocupaciones necesitamos cuatro  cosas:

1-Tener un plan de acción.

2-Vivir el presente con sabiduría, de un día a la vez.

3-Colaborar con lo inevitable.

4-Confiar y depender del Señor.

Muchas  canciones que son significativas nacieron de la adversidad humana.  Lindsay Terry cuenta la historia de “Un día a la vez”. Marijohn Wilkin, a  los cinco años, podía tocar el piano de oído. Cuando tenía catorce  años, su padre contrajo cáncer, y tres años después falleció. Con dolor y  con esfuerzos, ella cuidó a su madre y avanzó con éxito en sus estudios  universitarios y musicales.

Con poco tiempo de casados, su  esposo piloto perdió la vida durante la Segunda Guerra Mundial. A los 37  años era una de las principales compositoras de la industria de la  música country. Se volvió a casar, tuvo un hijo y escribió más de cuatrocientas canciones.

En  medio de la aclamación y el dinero, Marijohn dejó de asistir a la  iglesia y se volvió alcohólica. Varias veces intentó suicidarse. Pero  Dios, en su gracia, le salvó la vida. A los 53 años, Marijohn escribió  su canción más famosa: “Un día a la vez”. Este tema musical es mucho más  que eso; es una oración:

“Ayer ya paso, mi Cristo.

Mañana quizá no vendrá.

Ayúdame hoy, yo quiero vivir

un día a la vez”.

Rápidamente, este canto se esparció por todo el mundo. Ella había regresado al Señor. Ahora era una cristiana fiel y feliz.

Aunque  cada día puede traer desafíos aparentemente insuperables, siempre ten  en cuenta que Dios nunca nos dejará ni nos abandonará. Prepárate para el  cielo viviendo un día a la vez.