“En ocasiones una mirada o un gesto pueden ser señal suficiente de acogida. Pasar de la apatía y el desinterés a la empatía y la simpatía es un paso gigantesco en el reconocimiento del ser que enaltece a la raza humana. Es muestra clara del desarrollo de la conciencia donde el intelecto se consolida en el gran templo de la sabiduría”.