En forma altamente descriptiva, Juan nos describe la destrucción de la Babilonia. En un día, en una hora, la ciudad es consumida por un grupo de reyes que se levantan para destruir este imperio. El mismo diablo los llama a estos reyes a unirse contra la ciudad. La destrucción es tan grande que no pueden acercarse mas al lugar. Se convierte en un lugar maldito. Los comerciantes, los reyes, los transportistas lloran por Babilonia, pues se acabo su medio de producción. Se nos describe que la ciudad era un gran centro comercial, un centro que dominaba sobre la tierra. Muchos se enriquecieron en gran manera, pero en una hora pierden todas sus inversiones. Pero para los cielos y para los creyentes en Dios es un motivo de alegría pues esta filosofía que ha existido desde el momento en que Adan decide convertirse en un Dios y separarse de lo verdadero. Esa filosofía es la que mato a muchos hombres De Dios, ahora ha pagado en creces su maldad sobre la tierra. Una vez la ciudad ha sido destruida, los reyes se unen para matar a Cristo, mas ahora Cristo no retorna como un carpintero sino como Dios, con gran poder para acabar la maldad.