La profecía de las setenta semanas es algo glorioso. Para muchos enigmático. Dentro de ellas se refleja el poderoso efecto de la obra de Cristo en la cruz del calvario y sus efectos sobre toda la humanidad. Es Cristo que permite traer no solo justicia, sino que rompe con los efectos del pecado, abre un camino de salvación y permite finalmente destruir los gobiernos humanos e instaurar el gobierno de Cristo en la tierra.