Isaias abre este libro con una grave advertencia a Israel y su pecado. Se separaron De Dios y se habían corrompido. No hay arrepentimiento en sus vidas y al contrario tomaban a Dios como un juego. A la ves Dios nos abre la puertas en estos primeros capítulos, a la promesa de Cristo, el Rey Justo, El Salvador y su obra para la humanidad que confía en El.