Como todos los Domingos a la noche, justo comiendo la picada con su amigo Latorca, Tito llama a su hijo por teléfono.
En cada llamado, intenta descubrir con quién vive su hijo, y además de no lograrlo, casi, se nos muere de un infarto.
"Mirá lo que es la inteligencia de destino, que hasta el nombre del Club me ayudó". (Tito contando que conoció a su mujer en el Club Comunicaciones"
Autor: Sandrut