¿Viste cuando el dedo juzga, cuando la culpa sale disparada antes de poder hacer revisión interna y ver qué es lo que tanto alboroto genera en las emociones? Más de una vez el sentimiento queda acurrucado y el ego lo defiende o ataca ante cualquier indicio que ponga en peligro... ¿Qué? ¿Miedos que se presentan personificadamente para invitarnos a aprender, a atravesarlos para sanar y reconocer nuestro propio poder? Esas cosas pienso cada vez que siento que el juego del culpable comienza... ¿Te pasa? Te invito a ir para adentro, a cuestionarte, a incomodarte y encontrarnos en ese punto en el que tanto hay de mí en vos y al revés que no podemos siquiera distinguir eso que pareciera, nos divide.