Este podcast es mejor que no lo escuchéis. En serio. No lo hagáis. O, por lo menos, no lleguéis hasta la sección final. En nuestra defensa diremos que estábamos bajo los efectos del "Yo nunca" al que jugamos al inicio. Que quién nos mandaría. Pero claro: igual que a Edu, quién le mandaría a hacer deporte. En definitiva: se han juntado todas las incoherencias en un mismo programa y el resultado es una apoteósica sección musical en la que dejamos sorda a nuestra propia dignidad. ¡A vuestra salud [auditiva]!