Caminar precipita los recuerdos y por lo tanto ayuda a recapitular.
Los chamanes creen que al recapitular nuestras vidas toda la basura sale a la superficie. Nos damos cuenta de nuestras repeticiones, contradicciones, pero algo en nosotros se resiste a recapitular. Hasta que aparece "el acomodador", un suceso en nuestra vida que recordaremos con tanta claridad que va a servir de faro para iluminar todo lo demás.