Los problemas de la vida son como los árboles que tienen raíces. Descubrimos con suma frecuencia, cada vez más, que los problemas tienen sus raíces en decretos, es decir palabras de maldiciones que se originan de nuestros antepasados personas que han declarado o decretado maldiciones sobre nuestras vidas. Pr 18:21: "La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos." Es decir, las palabras tienen poder para bendecir y para maldecir.