Listen

Description

Poema donde Manuel Machado pinta un episodio del relato del Cantar del mío CID, el romance español anónimo. Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como El Cid, es desterrado por el Rey, quien ha prohibido, bajo pena de muerte, dar asilo o cualquier tipo de ayuda al desterrado y a los soldados que lo acompañan. Más abajo está el texto completo del poema.

Castilla

https://s3-us-west-2.amazonaws.com/secure.notion-static.com/c78aa828-076c-4f06-b7e0-019f05c1039b/Untitled.pngEl ciego sol se estrella

en las duras aristas de las armas,

llaga de luz los petos y espaldares

y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga.

Por la terrible estepa castellana,

al destierro, con doce de los suyos

-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

Cerrado está el mesón a piedra y lodo.

Nadie responde… Al pomo de la espada

y al cuento de las picas el postigo

va a ceder ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes

de eco ronco, una voz pura, de plata

y de cristal, responde… Hay una niña

muy débil y muy blanca

en el umbral. Es toda

ojos azules, y en los ojos, lágrimas.

Oro pálido nimba

su carita curiosa y asustada.

Buen Cid, pasad. El rey nos dará muerte,

arruinará la casa

y sembrará de sal el pobre campo

que mi padre trabaja…

Idos. El cielo os colme de venturas…

¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!

Calla la niña y llora sin gemido…

Un sollozo infantil cruza la escuadra

de feroces guerreros,

y una voz inflexible grita: ¡En marcha!

El ciego sol, la sed y la fatiga…

Por la terrible estepa castellana,

al destierro, con doce de los suyos

-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

https://s3-us-west-2.amazonaws.com/secure.notion-static.com/87f64033-7e31-48e7-9b2f-481320408811/Untitled.png

https://s3-us-west-2.amazonaws.com/secure.notion-static.com/e3b2c864-68c3-4a03-bfb8-eb4e9096b480/Untitled.png