Sofía lleva encima varias cargas. Huérfana, gitana, impulsiva y erótica, Sofía adivina la suerte a través de las cartas con las que comunica el futuro, mientras está presa en matrimonio con René desde la ceremonia y busca con desesperación conocer su origen. En un acto de caridad Samuel, el hechicero, y doña Carmen, maestra de la adivinación, le ayudan a comunicarse con Eulalia, su madre adoptiva, en el más allá.