Yola es una mujer de 39 años trabaja como comerciante autónoma en el centro de Quito con su hijo mejor. Con mucho valor y esfuerzo fue a denunciar en la fiscalía que vivió violencia sexual, cuando lo hizo se dio cuenta que tenía 14 semanas de embarazo. Los operadores de justicia le preguntaron ¿por qué denunció tan tarde?, mas no le informaron que tenía derecho a interrumpir voluntariamente el embarazo. Ella no quiso quedarse callada, sabe que la agresión que vivió no es su culpa.
Agradecemos la colaboración en las voces invitadas de Jimena Vásquez y Angie Toapanta Ventura.