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🔊📖 CENTRO CRISTIANO Y MISIONERO ETERNIDAD

🗓️ Lunes, 10 de Octubre del 2022

Serie: 🐋 JONÁS

Día 5 Despreocupación

📖 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. (Jonás 1:5).

“Vosotros sois la sal de la tierra”: Para dar sabor a la vida, para provocar sed de Dios a la humanidad, para preservar lo bueno.

“Vosotros sois la luz de mundo”: Para que el mundo vea la verdad, para guiar al camino de la salvación de Jesús, para anunciar el peligro si no hay fe. El cristiano fue llamado para heredar bendición y, consecuentemente, ser fuente de bendición para quienes le rodean. Esto será posible si estás andando las sendas rectas; caso contrario, te quedarás en la intención.

La despreocupación de quien debiera estar despierto. Este marco nos muestra un grupo de hombres que combaten contra la furia del mar, nadie podía poner calma en el corazón de sus colegas porque no había quien fuese gobernado por Dios. La desesperación reina, la ansiedad toma control de la tripulación, el único que podría ser instrumento en las manos del Señor, para poner bonanza, era Jonás y precisamente estaba durmiendo. No solo es inútil en esta ocasión, sino que es la fuente del mal. Increíble, el único que podía ser de beneficio y ayuda es objeto de maldición para los marineros incrédulos. Estaban sufriendo por culpa de él. En este estado es peor que los incrédulos. El Dios Todopoderoso estaba al mando, no de la nave sino del viento huracanado. En su incertidumbre, cada uno de los marineros clama a su dios, ninguno se mostró escéptico. Como decía un escritor cristiano: “El hombre tiene hambre de lo divino”. Aquí vemos que el ser humano es diferenciado del resto de la creación, porque tiene una inclinación religiosa y una conciencia de que hay un Dios. El inconveniente es, que en su estado caído no tiene acceso al único y sabio Dios, y ha creado sus propias deidades en su imaginación. El clamor no logró resultados favorables, el viento sigue recio, las olas encrespadas azotan impetuosamente la embarcación, la tempestad continua indómita. Los dioses no ayudan, y ellos en medio del temor, no se endurecen, y se proponen darles una mano comenzando a arrojar sus mercancías al mar. Esto es típico, siempre los hombres lejos de buscar la gracia y la verdad por medio de Jesucristo, buscan con sus esfuerzos encontrar la salvación que sus dioses no le pueden dar. Tristemente, la escena es patética, mientras la humanidad se debate con las fuerzas del infierno, el cristiano reposa cómodamente en la hamaca de la bodega y no le dice a la tripulación en zozobra que su problema tiene sus raíces en su pecado. Mientras los hombres luchan para mantenerse con vida, tristemente gran parte del cristianismo permanece entumecido y no sacude el sopor.

Ángel Olate

🎶🎵 Subiré (Jaz Jacob)