“Eran los únicos templos del camino que no estaban en ruinas. Al igual que el culto, vestidos con los adornos y esfuerzos de todos los demás, que eran doblegados a través del trabajo.”
En las tierras de la región de Ëah, los nuevos cultos al Dios blanco Aïh y el Dios negro Yüh dominan la escena política. Sus paladines, guerreros devotos de extraordinario poder, subyugan sus pueblos con mano de hierro y hacen imperar la nueva orden bajo estados clericales.. Mientras tanto, el viejo ex-mercenario de los Lobos Púrpura, Galar hijo de Ixion, parece mantener una cruzada personal para matar a los Dioses, guiado por un secreto que tan solo él parece conocer. Junto a él, a joven Striid acompaña sus pasos, una huérfana del poblado de harapientos asombrada por la impresionante destreza del viejo para la batalla.