Actualmente, nos encontramos con nuevos imperativos vinculares. Nuevas obligaciones, nuevas formas prefabricadas sobre cómo sentir, cómo vivir y cómo amar.
"Avanza la protocolización del erotismo, avanzan nuevos mandatos, nuevos esencialismos", dice Alexandra Kohan.
Pasamos de una forma de normativizar a otra.