Cuán bueno y cuán delicioso: No todo lo que es bueno es delicioso, y no todo lo que es delicioso es bueno. La unidad entre el pueblo de Dios es una bendición tan notable porque es tanto buena como deliciosa – y ambas en un alto grado. Y en los momentos difíciles, que bueno y que delicioso es contar con la familia espiritual.