Nos remontamos en palanquín hasta los suntuosos salones de Alejandría y Roma en el siglo I a.C. para deleitarnos en baños de leche mientras comentamos una de las grandes producciones más recordadas del cine clásico, no exenta de intrigas y vicisitudes, pero un referente indudable para el cine posterior. La música, en esta ocasión, con un lúcido Alex North que supo innovar dentro de su habitual estilo.