La cuarta entrega del mes del terror nos trae a un escenario más actual y cercano... demasiado cercano. Un relato moderno de fantasmas, a medio camino entre el thriller y el terror, donde lo sobrenatural ayuda a especiar un escenario que bien podría estar a la vuelta de la esquina, donde las mentes creadoras de Joe Hill y Scott Derrickson representan aquellos temores que los titulares de prensa y los noticieros hicieron germinar durante sus infancias. Mark Korven se repite el plato y nos demuestra que, incluso si te mantienes dentro de un mismo género, se puede hacer gala de versatilidad a la hora de componer una banda sonora.