Seguro que muchas personas se imaginan su vida con gatitos en casa. ¿Pero se imaginan vivir en medio de felinos salvajes? Pues el director Noel Marshall sí lo imaginó... y lo intentó. Ese fue el nacimiento de "Roar" (1981), una de las películas más inverosímiles y accidentadas (era que no) de la historia. Fueron años de producción para poder convivir con una manada de leones y registrar sus conductas "naturales". Dicen que el cine puede traer a la vida situaciones en la realidad sólo es posible imaginar; a veces ese ideal se le escapa un poco de las manos. Acompáñennos en el comentario sobre este disparatado hito cinematográfico. Nosotros grabamos con dos bestias en el estudio, pero no se preocupen, estamos a salvo.