Esta semana somos diferentes, pero los mismos. Es que The Substance (2024), una de las producciones más comentadas de la temporada, era parada obligada durante nuestro glorioso mes de octubre. Haciendo equilibrismo entre la caricatura grotesca y el body horror, nos propone una mordaz crítica contra los estándares de belleza, bienestar y felicidad que impone la sociedad moderna. Con su intensa carga visual y sonora, no hubo mantita suficientemente gruesa que pudiera proteger a Felipe de tan sublime experiencia del terror, soberbiamente musicalizada por el compositor y DJ británico Raffertie.