Familia tú y yo tenemos en nuestro corazón al espíritu de amor, pero a veces los afanes diarios, problemas o las dificultades nos hacen comportarnos como si no tuviéramos a Dios en nuestro corazón. Es por eso que tú y yo debemos cada día poner en manos de Dios nuestra vida y pedir su sabiduría, para cada día ver a los demás como nos vemos a nosotros mismos al espejo. Es así como podremos demostrar con nuestros actos hacia los demás, frutos del espíritu que mora en nosotros, el espíritu de paz, el espíritu de amor el espíritu de misericordia. Dios te bendiga.