No olvides que tú y yo estamos también en esta tierra para ser la voz que clama en el desierto, en lugares donde hay tristeza, en aquellos lugares donde hay dolor, en aquellos lugares donde no hay perdón, en aquellos lugares donde escasea el amor. El mayor privilegio de un hijo de Dios es seguir anunciando a nuestro salvador el señor Jesucristo, cada palabra que salga de tu boca, cualquier acto de amor para llevar la verdad, será anotado como un servicio en el reino de los cielos, así que invita a otros al camino, al camino de la espiritualidad que está basada en el camino de Cristo Jesús, para que puedan otros hijos que aún no conocen el AMOR a ser llenos de la bondad de nuestro padre bueno. DIOS TE BENDIGA, Y QUE PRIVILEGIO QUE HAGAS PARTE DE LOS HIJOS QUE PROCLAMAN Y HABLAN DE QUE EN JESÚS HAY LIBERTAD Y HAY SALVACIÓN.