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Description

Escuchar la voz de Dios debe ser para nosotros nuestro primer anhelo del corazón, como hijos del Dios maravilloso eterno e incomparable. Jamás olvidemos que siempre nuestro padre está en la puerta esperandonos ha que entremos a su mesa y podamos conocerlo. Acerquémonos tal cual como somos porque él no se fija en nuestro exterior, sino en las intenciones de nuestro corazón para buscarlo. Si tú y yo entramos seguros a la intimidad con él, seremos llenos de de todas las cosas que escasean en nuestra vida, porque él es la plenitud y en el todo vacío, toda inseguridad, toda incertidumbre hacia una vida mejor se tendrá que ir porque su voz y su palabra no mienten. Dios te bendiga recuerda que la puerta del cielo siempre está abierta para ti.. Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.