Familia recordemos que tú y yo tenemos un padre bueno que no hace preferencias. Él está abierto para todos los que se acercan, él siempre está ahí para el bueno, para el malo, para el triste, para el alegre, para el sucio, para el limpio. Si el siempre no ama, nosotros debemos ser cada día más como nuestro Señor , que ama sin condiciones, que enseña al que lo necesita, que da sin esperar nada a cambio, que ama sin preferencias. Dios te bendiga grandemente.