"Ya uno sabe que en la Gnosis, consideramos al hombre como una fábrica de tres pisos que absorbe, normalmente, tres alimentos.
El alimento común, normalmente le corresponde al piso inferior de la fábrica (a la cuestión esta del estómago). El aire, naturalmente, esta en el segundo piso, pues se haya relacionado con los pulmones y las impresiones, indubitablemente están íntimamente asociadas al cerebro, o tercer piso (esto es cuestión de OBSERVACIÓN, ¿verdad, hermanos?).
La vida es, dijéramos una sucesión de impresiones (y no como creen muchos ignorantes ilustrados: una cosa sólida, física, de tipo exclusivamente material): la realidad de la vida son sus impresiones.
Éstas, como ya dije, llegan a la mente, a través (claro esta) de las ventanas de los cinco sentidos. Si no tuviéramos, por ejemplo, ojos para ver, ni oídos para oír, ni tacto para tocar, ni olfato para oler, o ni siquiera gusto para gustar los alimentos que entran en nuestro organismo, ¿existiría acaso, para nosotros, esto que se llama mundo físico? ¡Claro que no, absolutamente no!
Así pues, la vida nos llega en forma de impresiones, y es ahí, donde existe la posibilidad de trabajar sobre nosotros mismos.
Ante todo (si eso queremos hacer), pues hay que comprender el trabajo que debemos hacer. Si no hiciéramos ese trabajo en forma correcta, ¿como podríamos lograr una transformación psicológica, en si mismos? Es obvio que el trabajo que vamos a realizar sobre si mismos, debe ser sobre las impresiones que estamos recibiendo a cada instante, a cada momento." (V.M. SAMAEL AUN WEOR).
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