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Yo sabía que este tema iba a dar para más.

Es que las relaciones entre personas en dónde entra a jugar el deseo y las expectativas no son simples. Porque el deseo no es simple.

(Bibliotecas completas y divanes tibios así lo vendrían demostrando.)

Mirá la que me cuenta, mi amigo.

(Aviso que yo escuché el relato sin olvidarme de que estoy escuchando una sola campana a la que, obviamente, voy a creerle. Por eso del sesgo de confirmación, que le dicen.)

Les doy la versión corta (porque el relato empezó a las 11 y media de la mañana, en un café del centro y terminó a las casi 2 de la tarde. Afortunadamente, mesita en la vereda, al solcito, se podía fumar. )

A ver.

Él decide irse solo a escuchar una conferencia. Si? Era con entrada. No tiene entrada. Una mujer, muy hermosa, le ofrece una entrada que le sobra. Se sientan juntos. Después, cenita, charla larga y cada uno a su casa.

Una segunda salida a escuchar a unos músicos , cena, charla y, de nuevo, cada uno a su casa.

Tercer encuentro, en la casa de mi amigo. Charla breve. Lenguaje no verbal. (No digamos sexo.) Y mi amigo que le dice que ha sido un encuentro mágico. Que no lo quiere arruinar pero como él no ha hecho otra cosa que fracasar con todas sus parejas le encantaría intentar una relación sin proyectos ni exclusividad, para no caer en lo mismo de siempre.

Ella acusa recibo de la “marcada de cancha” y se molesta un poco pero igual se ven dos veces más.

Resultado parcial. Cinco encuentros. Bah. Resultado final. Porque el sexto encuentro nunca va a suceder.

Una propuesta dominguera de la mágica mujer que a él no le cierra porque odia las propuestas domingueras y eso detona en ella una catarata de reclamos y demandas y expectativas no cumplidas y todo eso por cinco salidas y por whatsapp.

–  Pa qué mierda le dije lo de “sin proyectos ni exclusividad”– se fue repitiendo mi amigo, hablando solo por la calle pero sin celular.

­– Cómo te vas a arrepentir por ser sincero?!?! – le dije pero ya no me escuchaba.

Me quedé pensando…

Por qué no darle la chance a algo alternativo, diferente, liviano?

Cuántos conocés que cargan con dos y tres matrimonios fallidos y siguen repitiendo el experimento ese de encerrar a dos personas en una misma casa y en una misma cama y en una misma vida?

Y lo repiten y lo repiten y lo repiten.

Quién no conoce esa frase de Einsten que dice que repetir un mismo procedimiento y esperar resultados diferentes es locura?

Y si. Es verdad. Estamos todos bastante locos.

Mientras no seamos un peligro para nosotros mismos o para los demás, vamos a seguir  sueltos y del lado de afuera.

Si no, caminaremos en círculo, uno atrás del otro, en piyama y empastillados, como Brad Davis en Expreso de medianoche.

Aunque, si te fijás bien, salvo por lo del piyama, algunos muchos, ya andamos así por la vida.