Amados, podemos confiar en la promesa de restauración al estar en Cristo Jesús.
El dolor no durará para siempre, Dios promete tiempos de restauración, tiempos de bendición, tiempos de gracia. Podemos esperar en el, en su amor, en su bondad y en su poder.
Quizá algunos de los presentes avisoran en el horizonte momentos difíciles para ti y tu familia; y quizá te intimida un poco lo que se ve venir.
O quizá algunos de los presentes están en el centro mismo de la tempestad, y estas enfrentando gran dificultad, y temes romperte como un barco ante las violentas olas en el huracán.
O quizá, la tormenta quedó atrás; ya estas del otro lado; lo que pasó ya es un recuerdo de algo muy difícil; te quiero recordar que sea cual sea tu circunstancia no estas solo ante ella:
Antes, durante, y después de la aflicción,
Dios es nuestro mejor refugio.