Enfrentando nuestros gigantes. Todos tenemos nuestros propios gigantes que enfrentar. NO debemos temer, porque Dios ya nos ha venido entrenando a lo largo de nuestra vida para enfrentar nuestros gigantes de hoy. Recordemos que hay gigantes dentro de nosotros, que deben ser vencidos primero, como el espíritu de menosprecio que enfrento David. Y no perdamos la perspectiva: la victoria es del Señor, el pelea por nosotros, el nos da la victoria.