Al encuentro con tu destino. A veces no somos nosotros los que encontramos el propósito de Dios, sino que el propósito de Dios nos encuentra a nosotros.
A veces podemos estar persiguiendo algo con todo nuestro enfoque, y en esa búsqueda, nos encontramos con algo mas trascendente y relevante. Te puedes sorprender, peor no te deberías resistir.
Y cuando nos toque a nosotros ser los que dejamos nuestro lugar hagamos con elegancia, con respeto, con dignidad.