#Buenosdías
Decía nuestro Señor Jesucristo: “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). San Juan Bosco habló mucho sobre “la bella Virtud”, la más hermosa de todas las virtudes, la virtud angelical, la reina de las virtudes, la virtud de la pureza.
Lamentablemente, suena muy controvertido hablar de esto en el mundo de hoy, donde se vive en un ambiente que promueve la impureza, por no decir un mundo sexualizado, y más aún porque en nuestros entornos no se habla o, peor aún, se trata de justificar erróneamente, diciendo que está bien.
La impureza te hace esclavo del mundo, dependiente de las pasiones más bajas, una persona infeliz. En cambio, el que trata de ser puro, es dueño de sí mismo, porque busca dominarse, no es un reprimido, al contrario, es libre. No digo que sea fácil, porque es una lucha.
La Iglesia nos enseña que, la naturaleza humana, a consecuencia del pecado original, tiende a ser desordenada. Y al ser uno imperfecto, buscando ser perfecto, en la lucha contra sí mismo, en la mortificación de los sentidos, siempre habrá caídas, y más con un mundo que se asemeja a Sodoma y Gomorra.
Pero vale la pena luchar y tenemos el ejemplo de grandes santos que lucharon y vivieron la virtud de la pureza, “la virtud de la pureza ha sido un tesoro para quien lo haya encontrado a lo largo de la historia de la Iglesia”.
Si bien es un tema complejo, más aún en el tiempo en que vivimos, es fundamental que se vuelva a hablar de esta virtud. Yo comprendí esto un poco tarde, quizás debido a una mala enseñanza y debido al mundo que impone y normaliza la impureza.
No es que la Iglesia quiera “oprimir”, sino que nos advierte sobre los riesgos y las consecuencias de este pecado, no solo para el cuerpo, sino para el alma. Uno de ellos es la condenación eterna, y no lo dice un sacerdote o una religiosa de turno, sino que Nuestro Señor Jesucristo ya nos lo advirtió en los evangelios (Mt 5, 29).
Pero no todo es condenación, sino que Jesús nos dejó el sacramento de la reconciliación, el lavarropas del alma, para que nos arrepintamos y luchemos contra el pecado. Y como se menciono al inicio, el premio de los puros nos hará semejantes a los ángeles, porque podremos ver a Dios.
@guillezk