#Buenosdías
Este 24 de septiembre honramos a nuestra Madre bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced. El significado del título "Merced" es ante todo "misericordia". La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Ojalá siempre recurramos a ella, ante todo, con el deseo de crecer en misericordia.
Pero… ¿Qué es la misericordia? El Papa Francisco, en el inicio del ciclo de catequesis sobre la misericordia nos dice que esta palabra evoca una actitud de ternura como la de una madre con su hijo. De hecho, el término hebreo usado en la Biblia hace pensar a las vísceras o también en el vientre materno. Por eso, la imagen que sugiere es aquella de un Dios que se conmueve y se enternece por nosotros como una madre cuando toma en brazos a su niño, deseosa sólo de amar, proteger, ayudar, lista a donar todo, incluso a sí misma.
Asimismo, nuestro Santo Padre nos recuerda que la misericordia es la base "que sostiene la vida de la Iglesia: de hecho, la primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo". Y agrega que "en la fe y en la caridad se produce una relación cognoscitiva y unificadora con el misterio del Amor, que es Dios mismo. Y sin dejar de ser Dios misterio en sí mismo, la misericordia efectiva de Dios se transformó en Jesús en misericordia afectiva, ya que se hizo hombre para la salvación de la humanidad".
Cuánto más nos unimos a Dios, cuánto más nos dejamos transformar por Él, y acudimos a la Madre como guía y compañera de camino, más podremos conmovernos ante nuestros hermanos, actuando con misericordia, con docilidad y ternura ante los sucesos que se nos presenten.
@gabii.lopez1108