EL RESUCITADO
Una película de ciencia ficción que narra la historia de la búsqueda del cuerpo de Jesús del sepulcro que los romanos habían cerrado con piedras imposibles de mover.
El personaje principal es Clavius, un soldado que ha vivido 25 años por el orden de las cosas y cumpliendo siempre la ley.
Clavius manda buscar por cielo, agua y tierra el cuerpo de Yeshúa sin tener éxito alguno, al momento en el que otros ya proclamaban la idea de Resurrección.
Para él, era imposible creer en el acontecimiento que estaba ocurriendo bajo su mandato, mientras en el fondo de su corazón ya se iba implantando la duda.
¿Dónde está el cuerpo de Jesús?
Más allá de encontrar el cuerpo, esta película me hace reflexionar sobre cuántas veces hemos buscado en sepulcros vacíos la vida que anhelamos encontrar, ¿cuántas veces hemos escrudiñado en los conceptos que nos construimos y nos cerramos a lo que está afuera?
Ponemos tanto empeño en lo que "ya sabemos", en lo que nos enseñaron, en lo que estuvo siempre y nos cuesta abrirnos a la novedad.
¿Por qué buscan entre los muertos al que VIVE?
¿Por qué nos cuesta tanto creerle a la vida si no se amolda a nuestras estructuras?
Pero, gracias al cielo, el Amor es creativo y busca siempre sorprendernos.
Resucitar es SALIR a lo nuevo, dejar las fosas de lo común y abrazarnos a la apertura.
Resucitar es dejar atrás las ropas viejas que tantos años han cubierto el corazón y, entre arapos e incertidumbres, caminar con lo que tengo, con lo que soy, como estoy a la libertad que se me regala cuando acepto que Dios es más grande.
Resucitar es entregarse a lo sencillo, a lo inocente, a lo profundo y CREER.
Vea o no el cuerpo o las heridas, la vida me ha enseñado que Dios vive en la mirada del Amor.
Resucitar es abrazarse a Jesús porque hemos conocido su vida, su historia, su entrega total y con él abrazar nuestra vida misma que es deleite del Padre.
"Estás buscando algo que nunca encontrarás, abre el corazón y lo verás" - María Magdalena a Clavius.