¿Dónde estás ahora tú?¿Dónde estás?¿De dónde viene ese pensamiento? o ¿de dónde viene ese sentimiento o esa emoción?¿Qué te trajo a satsang? De pronto apareciste y, a lo mejor desapareces. Pero, ¿de dónde está viniendo tu respiración, tu circulación, tu pulso, tu energía vital?¿De dónde viene tu tristeza o tu felicidad, tu dolor, tu sufrimiento, tu alegría, tu éxtasis?¿De dónde está viniendo todo, la inquietud, la angustia, la ansiedad, o la paz o la tranquilidad?
Un poco la invitación en esta sanga, en este satsang, es a que tú descubras de dónde viene todo, de dónde está surgiendo eso; así que no es tan importante lo que surja sino de dónde está surgiendo. ¿De dónde surge, tu amor, tu armonía, tu salud, tu gozo, o tu enfermedad y tu miseria?¿De dónde surge todo, no?¿De dónde viene todo?¿De dónde viene tu memoria, tus procesos cognitivos, tu percepción? Mejor aún, ¿quién percibe?¿quién percibe ahora?¿qué percibe ahora? No mañana ni pasado; aquí. Tal vez puedes captar un sitio, una pequeña guarida, donde puedes morar continuamente, un lugar que no cambia, que no se mueve, que no sufra aflicciones, movimientos, que no es reactivo ni temperamental o voluble. Un lugar dónde no te regodeas con tu miseria, no te regocijas con tu tristeza, con tus dramas, con tu historia personal, con tu pasado.
En verdad te digo ahora que dejes de regozigarte de toda tu miseria, deja de saborear tu propia angustia; eres adicto a eso. “No pero yo no lo veo Jeff”, Miralo. Deja de saborear lo insustancial; ten el talante de entregar todo lo que no es divino.
Cuando ese amor producto de esta investigación: ¿quién está aquí?¿qué está aquí?¿qué soy yo?¿quién soy yo? Cuando ese amor te sobrepase; crezca, crezca, crezca… pues todo aquello caerá solo. Por lo tanto la indicación o la observación es simplemente estar más atento a tí, más atento a tí, en cada momento. “Si, estoy atento a mí, hoy me paso esto...”. Cuando tú verdaderamente estás en tí, toda la actividad mental se desploma porque evidentemente tú no eres esos pensamientos, ni esa actividad mental, ni lo que va y viene; por muy bellos que sean tus procesos mentales, intelectuales y racionales.
Así que da exactamente igual cuantos libros has leído, cuanta filosofia has consumido, o teoría política, o sociología o antropología; aquí eso no sirve para nada. Da igual todas las experiencias que has tenido puesto que experiencias son y en experiencias se quedan. ¿Qué son? Recuerdos del pasado. Toda tu realidad y tu verdad está aconteciendo ahora en este instante aquí; todo está ocurriendo ahora, pero tú insistes en regodearte en tu miseria en conmiserarte con tu dolor y con lo que te hicieron o te dijeron, o con lo que te pasa o te puede pasar. Insistes; eres un gran inversor, eres un extraordinario inversionista; sólo que inviertes donde no debieras invertir. Inviertes en tu pasado o lo que podría pasar en el futuro; inviertes mucho en tus pensamientos, tanto así que estás tremendamente enamorado de ellos; disfrutas de tus pensamientos como si fueran la realidad y la verdad; y a veces crees inclusive que te salvan la vida, o que te protegen, o te cuidan, o te hacen más o menos que alguien. Inclusive crees que tus ideas con respecto a los demás determinan la realidad de los demás. Así de ridicula es tu mente; crees que un pensamiento con respecto a alguien es ese alguien; pura basura. Te molesta la risa de los demás, o te molesta la alegría de los demás, o el éxito de los demás porque no ves eso en ti.