Cualquier pobre diablo puede hacer algo, meditar un día; cualquiera puede hacer una lección un día; pero mantenerte ahí y ser consistente, y ser todos los días, todos los días baby. Cualquiera se levanta y se siente bien un dia. Hacerlo todos los días, esa es la cosa aquí. Así que bueno cuando digo, evidentemente, cualquier pobre diablo me refiero a un yo limitado. Qué no se ofenda una persona que diga: “no, yo soy de esos pobres diablos”, no, no eres tú. Es un yo limitado aún, un yo con poca energía; en la medida en que ese yo va cayendo, la energía y con ello el calor, “cómo que siento un poco de calor aquí”, va aumentando y entonces todo simplemente ocurre espontáneamente y naturalmente; si hay energía puedes transformar y convertir o encauzar esa energía en lo que sea. Energía es un potencial ¿si?, y eso es lo que en el sustrato último tú eres, un potencial de acción, un potencial. La autorrealización es el potencial último, es sacar todo lo que has superpuesto encima y Ser Tú, nada más.
Ahora, nunca te han dicho lo que es ser tú mismo, solamente dicen: "sé tú mismo", pero realmente cuando eres tú mismo lo que haces es estás intentando dar toda tu creatividad, toda tu espontaneidad, toda tu originalidad y tu autenticidad pero al mismo tiempo tienes como un filtro que es: mira, este es el modelo social, este es el tinglado de lo que está permitido y lo que no, y no puedes pasarte de esto; y estás como así queriendo quedar bien con los demás al mismo tiempo que estás queriendo ser tú y entonces por eso tienes esas o esa confusión; y entonces vienes aquí a satsang.
Entonces estás como en una especie de carritos chocones ¿verdad? Entras a la feria: “¡mira, ahí están los carritos chocones!”, te vas a la atracción del carrito chocon, pagas tu ticket, te subes a un carrito, tienes un compañero/a a un lado pero todos están chocando, ¿si? Eso es la realidad del 80-90% de la gente o las mentes confundidas, o la masa o como quieras llamarlo; ni por encima de ti ni por debajo, simplemente esa es su realidad: se suben a su auto, van de aquí para allá, no saben para qué diablos están haciendo eso, ni la menor idea. Entonces esta analogía es un poco eso e inevitable, inexorablemente, todos dentro de la atracción de los carritos chocones tienen que chocar, ¡todos! Por ahí algunos conductores son habilidosos y sorteando un poco evitan chocar; y aquellos que están como cazando estratégicamente chocar al otro, y todos van con una sonrisa de: “oh, me chocaste, ok... ahora me chocaron, ah choque”. Pero sigues chocando, sigues en el juego con todos, todos dándose con todos, atacando y defendiendote, atacando y defendiendote. Esa es tu vida en la escuela, esa es tu vida en el trabajo, esa es tu vida cuando conduces, esa es tu vida a veces familiar o de pareja; te dan y das, recibes y das. Hasta que de pronto alguien en media atracción en este vaivén: “yo no juego más esto”, se para de ese asunto y se sale de la atracción, y todos siguen ahí. Están muy enganchados con lo que reciben por tener un carrito y estar chocando y golpeteandose constantemente. Te regodeas con ese choque que das y ese choque que recibes, te regodeas en esa mierda.
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